Bueno, pues actualizo contenidos. Lo primero que hice fue largarme del piso que encontré. La razón: la convivencia con dos estúpidas ucranianas que no entendían que esa no era su casa y no podían hacer lo que quisieran. Ruidos por la noche, no limpiaban, en fin. Por suerte encontré al instante un nuevo piso. Está a 7 min de mi facultad, a 10 del comedor y a 15 del gimnasio. Estuve compartiéndolo la primera semana con un chico de Bulgaria, Abdi, que tuvo que dejarlo por problemas económicos. Y en su lugar ha entrado un chico de Dinamarca, Jesper, con el que hay muy buen rollo.
El baño es la única pega, pues la ducha va acoplada al grifo, y el agua se cuela por el desagüe. Pero bueno es lo de menos, además suelo ducharme en el gimnasio. De todas formas el agua va dentro de los gastos de comunidad, que los paga mi casero, con el que tengo muy buena relación y hasta hemos quedado para echar un basket. Su madre, la propietaria del piso, nos trae comida de vez en cuando. Más no se puede pedir.
Esta es la cama. La he cambiado de posición. El colchón es bueno pero algo antiguo, así que puse una manta debajo para no notar tanto los muelles y ahora duermo perfectamente.
Este es el escritorio. Simple e ideal para estudiar y hacer cosas. Tan ideal como que he sacado un 9 en crítica textual, siendo la nota más alta de un total de 100 personas que había en el examen, junto a otros 4 o 5 que sacaron lo mismo que yo.
Se fue Andromaxi. Ya está por los madriles, y parece que muy contenta. Esta es la última foto que tengo con ella, el día antes de irse que quedamos los amigos pa despedirla. Una pena porque se había convertido en mi mejor amiga aquí. Pero entretanto he hecho nuevas amistades. Georgia, Aggelos y Rachel, 3 griegos que suelen ir a fiestas con los españoles. Jesper, mi nuevo compañero de piso danés, a ver si me hago una foto con él. Nos hemos prometido visitarnos el uno al otro cuando terminemos la Erasmus. Odysseas, un amigo de amigas que habla español como si fuera nativo, y simplemente lo ha estudiado por su cuenta, estoy a ver si quedo con él. Pantelis, un chaval con el que juego al basket y que a menudo me encuentro por el comedor, menuda charla tuvimos sobre la situación de Grecia y España.Y nada, el lunes empieza el segundo cuatrimestre. A finales de mes viene Giulia, la chica de Roma que conocí hace dos años aquí. Hay que soportar este mes de frío de febrero y después vendrá el buen tiempo para hacer mil cosas.
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