Salí el sábado con estos dos amigos, Kostas y Antonis. El plan era ir al conciertillo y baile cretense, pero la entrada costaba 12€. Pagamos, pero es que no había lugar donde sentarse, todo estaba reservado. Así que nos devolvieron el dinero y nos fuimos a un bar donde había unas amigas de Antonis. El chaval habla español mejor de lo que se cree. Aquí, los tres en el bar. Aún no sé cómo quitar los ojos rojos de las fotos...
Me he encontrado con escaleras imposibles, adornadas con todo tipo de plantas, con una minigranja de pavos reales en el patio de una iglesia, con las ruinas de lo que era la antigua cárcel y en donde estuve el año pasado (solo que había como 30 grados más de temperatura que ahora), y con vistas de toda la ciudad en este día tan frío.
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